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Kepa Uriberri Travesía del PacíficoVladivostok Urgente. (Prensa Revolucionaria diez y nueve de tormentas intensas en el Pacífico mar océano) Fuentes generalmente bien informadas dijeron que la carabela se dirigía con rumbo Sur Sur Este hacia Borneo. Analistas interpretaron que la nave llevaba setenta galeotes reclutados entre los partidarios del régimen derrocado, que bogaban a barlovento, al ritmo marcado bajo la orden del cómitre, y que serían arrojados al mar a media distancia de Australia. Se dijo que éste sería el tercer viaje de tal objetivo que realizaba la Santa Adelaida desde el triunfo de la revolución. Marinos del portaviones que avistó la nave aseguraron que a proa, cerca del bauprés, se distinguía al mítico contralmirante Dumango, acompañado del cófrade Gatica y su guitarra, con quien entonaba el "Himno de la Santa Adelaida" que reza algo así como: !Espera! En Vladivostok entretanto, se enfrentaban manifestantes con banderas de Samarkanda, que avivaban la revolución, y contramanifestantes con crespones negros por las víctimas de la asonada. El representante de la Revolución de Samarkanda en esta ciudad, el señor cónsul Hoff Manibir Halib ha desmentido, a este corresponsal, que la Santa Adelaida sea una cárcel, centro de tortura de prisioneros, ni transporte para la desaparición de éstos, como voces mal intencionadas y contrarias a la revolución han difundido. "Nuestra carabela insignia no imita a otras de blancas velas y colorido nombre, en bastardas tareas" dijo el señor cónsul. Desde Vladivostok, a la espera de los acontecimientos;
Vladivostok veinte de informaciones encontradas. Mar Océana, aguas tormentosas del Pacífico. Vientos de setenta y cinco nudos, y varios enredos inciertos ha debido enfrentar la goleta pesquera Yayita III, que obtuvo permiso de captura en la Gobernación de Mar en Iquique, el pasado quince de los corrientes marinas del Niño. El Alcalde de mar informó, que el capitán de la goleta, tuvo su último contacto radial el pasado jueves, después del cual se le habría dado por naufragada a mas de trescientas leguas de las costas de ese puerto. Hoy al mediodía fue encontrada al garete, a la cuadra del puerto en Vladivostok, sin gobernación, y sus marineros parecían embriagados por algún extraño elíxir. Al ser entrevistados los tripulantes, por este corresponsal, dijeron haberse extraviado en una tormenta, mientras capturaban anchovetas, dentro de los límites del permiso, según informaran a la alcaldía de mar; la cual los habría arrastrado mar adentro. Al volver la calma habrían quedado extraviados de posición en medio de una densa neblina. "Oímos cantos de sirena, y como no somos na supersticiosos, los seguimos porque cantaban bien" dijo el pilotín. "Y total, que no teníamos otra orientación" reconoció el capitán de la embarcación. "Y si íbamos a morir perdidos en medio de la mar océana, era mejor morir abrazados a las sirenas, y cantando" reconoció otro. El encargado maquinista completó diciendo: "Era una canción irresistible, y una voz gastada y hermosa, que evocaba Rancagua. La seguimos largo rato en la densa niebla, hasta que avistamos la roca de las sirenas. Para nuestra sorpresa, la roca era una carabela hermosa, en cuya banda de estribor se apoyaba el cófrade Gatica, que cantaba, con un banderín del O´Higgins de Rancagua en una mano, y del Necaxas en la otra. Con él cantaba, la segunda voz, el marinero chino Hoo An Cho, y ambos lloraban abrazados". La canción habría sido del siguiente tenor: ... Espera Otro de los tripulantes de la goleta extraviada dijo haber visto que por el sector de popa, junto al nombre de la Santa Adelaida, se sacaba de la cala cinco galeotes encadenados por los tobillos, y se les embarcaba en un precario bote, y se les abandonaba a su suerte. Fuentes generalmente bien informadas dijeron que los marinos de la goleta Yayita III deliraban al llegar a Vladivostok, y negaron que se hubieran encontrado con la Santa Adelaida, que navegaba ciento veinte leguas al sur weste de la posición que reportaron los marinos como punto de rencuentro. Otras fuentes dijeron que entre los galeotes, encadenados y desembarcados, los marinos habrían reconocido al caudillo antirrevolucionario Karzayik Jalikhev, y a los agentes de contraespionaje Otton Hellemberg, y Künhebaal van der Bildersen. Personeros del consulado de Samarkanda dijeron que ésta era otra nueva ofensiva del gran poder universal, para desprestigiar la revolución de Samarkanda. Desde Vladivostok, a la espera de los acontecimientos; |
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