Kepa Uriberri
La revolución en Samarkanda


Travesía y poesía

Guan zausen fortitú, prosecuchion tuentiseven. Uesés Nebraska to carabela Saincta Eideleida anser yur foquin redio an get daun yor foquin musical emichion, on latin miusic. Yu ar in uesués territorial si, an mast foquin obey aur orders. Tuenti zri Pentagon uesés navi. Plis get over captain Horatio Benett comand, an teik daun yur ancor.

"Oye tú, Dumango, deja los valses peruanos y ven a escuchar tus foquin órdenes". Esta Santa Adelaida navegando suaves brisas, soporta ataque verbal violento, incomprensible y digo: "¡Jamás será suficiente!. Samarkanda libre y bella tiene principio y sabe". Frecuencia modulada en señal ciento siete punto siete y lenta variación y ampliación de banda, alegrará de este modo oídos que hablen mentado horror que es cultura y no global, sino por lo contrario específica y amplia, personal y hermosa y dice, por ejemplo:

Verde que te quiero verde.[1]
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.
Con la sombra en la cintura
ella sueña en su baranda,
verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Verde que te quiero verde.
Bajo la luna gitana,
las cosas la están mirando
y ella no puede mirarlas.

Y dicho así, digo: ¿Sepultar? ¿Horror? ¿Proscribir?. El culto de una lengua no será, ni puede ser borrado en busca de la patria central apropiada al matón señor Frank O. Whistle, capitán Horatio Benett, poderes y poderes, ni fuerzas y fuerzas, sino un millón vale cada espíritu libre donde habrá libertad y se escuche banda ancha así:

Verde que te quiero verde.
Grandes estrellas de escarcha,
vienen con el pez de sombra
que abre el camino del alba.
La higuera frota su viento
con la lija de sus ramas,
y el monte, gato garduño,
eriza sus pitas agrias.
¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde...?
Ella sigue en su baranda,
verde carne, pelo verde,
soñando en la mar amarga.

Santa Adelaida mil cincuenta y siete, robles y abetos Narragansett, a la cuadra poniente norte. USS Nebraska sumergido, sólo imaginamos desde nuestra cubierta alegre, oficina treinta y dos, club de oficiales profundímetro treinta pies rojos sanguíneos y callosos de nuestro estimado hombre de grueso calibre lenguaje, y cuerpo con sudor y ron. Sarpullido en la nuca nunca descansa mientras transmitimos versos gitanos de cultura noble y hoy proscrita por la patria, única y globalmente necesaria según se dice cuatro, expertos y bombas en rebeldías tres.

Él lo dijo y fue sacrificado.

Compadre, quiero cambiar
mi caballo por su casa,
mi montura por su espejo,
mi cuchillo por su manta.
Compadre, vengo sangrando,
desde los puertos de Cabra.
Si yo pudiera, mocito,
ese trato se cerraba.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
Compadre, quiero morir
decentemente en mi cama.
De acero, si puede ser, con
las sábanas de holanda.
¿No ves la herida que tengo
desde el pecho a la garganta?
Trescientas rosas morenas
lleva tu pechera blanca.
Tu sangre rezuma y huele
alrededor de tu faja.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
Dejadme subir al menos
hasta las altas barandas,
¡dejadme subir!, dejadme
hasta las verdes barandas.
Barandales de la luna por
donde retumba el agua.

Retumba el agua, retumba el agua en las esquinas de las piedras, muertas, húmedas piedras muertas atrapadas al fondo de la mar atlántica como tanta necesidad que atrae desde el centro imperial al que culto de otra cultura sabe. Hay tanto sur más allá, y tanto pensar allende esta mar que ahora bordeamos mil ciento veinticuatro bajo ardiente sol y vigilancia amarga. Desde la costa recibimos ruido e imaginamos el borde Nantucket, seis mil recitan, Hyannis quinientas voces,

Sobre el rostro del aljibe
se mecía la gitana.

Y todas cantan libertades, y pensares, que no saben diferencias que no suenan sino humanas

Verde cama, pelo verde,
con ojos de fría plata.

Barnstable y Cabo Cod tres de sangre hispana escuchan al Santa Adelaida, y lloran a la gitana

Un carámbano de luna
la sostiene sobre el agua.
La noche se puso íntima
como una pequeña plaza.

¿Es que yo ya no soy yo? necesito mi esperanza, anhelo mi verdad donde se rían tantos, donde se cante y se ame en mi castellano. Tres más Provincetown, y cerezos en flor que aman, otros negros de carne verde no entienden nada pero con este ritmo bailan, pues suena a libertades, y a pasados tan distantes, y que desprecian tantos. Mil ciento treinta y ocho dícese en ciento siete punto nueve y banda con interrupciones de la costa

Guardias civiles borrachos
en la puerta golpeaban.
Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.

Arabella Violette moja la punta de sus deditos en la mar, y salpica gotas en su cara. seis millas adentro con mi ojo de palo veo el periscopio del USS Nebraska, donde imagino una nuca roja y gruesa, irritada de rascaduras y sarpullido, que intenta matar nuestra frecuencia: "¡¡Aur lider Frank O. Whistle, demands güi sailens dat prohibited an damn hispanic vois dat chauts poems in the langüich of terror!!" grita con voz de aguas alcoholadas, mientras bebe de un vaso donde ya se ha derretido tantos hielos en una rara mezcla fiftififti de ron dorado Botrán Añejo y whiskey bourbon Jack Daniel's.

No perdemos rumbo, sépase bien oficina seiscientos dos Samarkanda, cópiese en bitácora e informe según puede reconocerse frente a muchos Boston, Quincey y Scituate como se describe

El barco sobre la mar.
Y el caballo en la montaña.

Reff Dumango
desde frecuencia FM ciento siete punto nueve
Poema "Romance Sonámbulo" de García Lorca.
Nave insignia cultural y de velas latinas
carabela Santa Adelaida

[1] Toda la poesía de este texto es defragmentada del poema "Romance Sonámbulo" de la obra "Romancero Gitano" de Federico García Lorca que fue detenido por fuerzas republicanas, y fusilado diez días más tarde, bajo acusaciones de ser poeta, librepensador y personaje susceptible de alterar el «orden social».

Escape a Canada


Nueva York, Veintiocho, imperio central (Randall Cardigan corresponsal)

La guardia costera de Nueva York sin patrullaje nocturno, sólo registra escape en rebeldía de emisora según frecuencia prohibida ciento siete punto dos a ciento siete punto nueve y amplio ancho de banda en variable alcance. Fuente informada supo que ésta estaría en carabela de la revolución de Samarkanda, la llamada de ese modo Santa Adelaida, que hasta ayer apuntaba su proa amenazadora a la espalda de la libertad verde del universo global.

Submarino USS Nebraska en patrullaje en esta zona del imperio de la verdad, la razón sin imponer y solo beneficio universal, bajo el comando del capitán Horatio Bennett, y al amparo de bien magnánimo Pentágono militar, sigue orden de alcance, o marcación, o ésto y más de modo de evitar daño ilegítimo, según interesa al espiritual US, y dícese haber solicitado permiso de ataque a carabela en rebeldía a mil doscientas, frente a Portland a sesenta y seis grados treinta minutos weste, sobre cuarenta y tres grados y cuarenta minutos norte al borde de aguas territoriales canadienses, mientras rebelde canta "Non! rien de rien" de la vieja erótica.

Línea roja y carabela con bandera Samarkandí: Señor Presidente de la Seguridad y dice Frank O. Whistle: "Fokem ya! bifor dei rich quenadian guore". Moderna señal impedida por almuerzo en servidor caído hora instructiva dice mil doscientas treinta y seis. "Confirme instrucción: Carabela Santa Adelaida bajo la línea de Yarmouth en sesenta y cinco cincuenta y siete weste". "Seguridad del señor presidente imperial confirma volarle la popa a dis foquin boat".

Submarino de la gloriosa flota USS Nebraska inicia ataque contra invasor de la USSafety, emitiendo lenguaje del horror y terror con eminente peligro y sin arrepentimiento, siendo las mil doscientas treinta y siete en aguas reputables amigas bajo Yarmouth o con represalias según procede.

De corresponsal y bitácora del almirante Dumango, rescatada de rocas bajo Clark's Horbour en Cabo Sable dos puntos dice y redáctese para noticiario Cieneene según se dice:

Santa Madre del Carnero de Palo; a tres días de la libertad o la Libertad, según bisección equivalente, informo a usía para archivo a doce horas de almuerzo de la tripulación y treinta y siete grados de ron blanco, detectamos ataque artero de submarino imperial Nebraska mientras los hombres con valor, y la guata a medio llenar maniobran según instrucción para alcanzar el Cabo Sable en la Nueva Escocia del amado Canadá y lengua francesa, a quien se emite canciones de la bella Piaff, por frecuencia ciento siete punto tres del dial efe eme. Perseguidos por misil doy orden: Todo a estribor y maniobrar en aguas bajas para achicar blanco, instruyo mostrar proa. Santa Adelaida de pechos negros nos ampare pues el escaso viento nos deja tres cuartos al misil que hiere a la altura del palo mayor la banda de estribor. "Todo a estribor empujar la popa contra las rocas. Escorar sobre babor" grito, mientras mi ojo de caoba fina rueda por cubierta de lágrimas impotentes. Alcanzo a ver como la Santa Adelaida protectora apoya su cadera de babor en las rocas sacando la banda de estribor fuera del agua, así, ella, nos protege del agresor con los bancos de arena en poca profundidad acodada tras las rocas de Cabo de Sable.

Según informe de daños, tenemos un boquerón de un metro y medio de diámetro que ha quedado a treinta centímetros del agua. Nuestros cañones apuntan alto mirando a Clark's Harbour, o muy bajo como para intentar al Nebraska.

USS Nebraska, informe. Capitán Horatio Bennett a superioridad del mando USNavy foquin enemis escondidos tras roqueríos están heridos y arrastrados por la corriente a aguas del Canada. Heroical behaviour halts escape of dangerous carabela Santa Adelaida. Aun transmite en frecuencia prohibida. Weitin for daun an laigt to attack.

A la luz de la nueva luna de marzo, los marinos cantan, mientras trabajan. Cantan una antigua canción: A la libertad. Cantan versos del alma en la lengua de sus abuelos, bajo la luz de plata, que la luna derrama, en la cubierta de la Santa Adelaida, encallada en rocas y arenas, mientras guardan la cultura castellana.

¡Ay luna luna luna!
Sobre el mar de estaño y sal,
se juega la libertad.

No es mía tanta razón.
Tampoco tanta verdad
cultura es mi identidad.

Junto al castillo de proa, en la distancia diviso con mi ojo de palo el casquete del verdadero mal, de color verde militar, donde a veces asoman las letras y cifras blancas "USS Nebraska guión veintidós cero nueve guión setenta y ocho veinticinco barra doce". No es verdad, pero me parece ver el club de oficiales en la cuarta cabina. Horatio Bennett bebe bourbon venenoso de Tennessee, mientras su nuca y cogote se van llenando de sarpullido, empujado por las ansias del nuevo día. Tres marinos de menor grado, beben, invitados por él. Juro que son quienes oficiaron de pilotín, vigía en el nido de cuervos, y el oficial de la Santa Bárbara en nuestra carabela mientras estuvimos en el vórtice en las Bermudas. Aquí los hombres trabajan reparando la herida de estribor. Otros cantan bajo la luna mineral, mientras Arabelle Violette y yo, nos amamos y comemos aceitunas negras de Huasco, y pepinillos Cornichones.

Más tarde prepararé el informe a la oficina seis cero dos.

Naufragio en Escocia la Nueva

Carabela Santa Adelaida, cubierta de proa, a sesenta y cinco grados treinta weste y, cuarenta y tres grados cuarenta norte, en noche de luna y santa.

Para ustedes en oficina seiscientos dos mirando al poniente, templo votivo de Maipú al fondo digo para su información: De aguas de los sinnombre salimos al mediar la bola, saturnal, sobre el palo de mesana. Malditos peces que escupen fuego nos persiguen más allá del meridiano. Sesenta y seis juntamos desechando distancias, al sur del Sable, como se requiere, y sin denuncia posible recibimos visita de Nueva Escocia mancillada por peces de verde carne, que escupen a nuestra esperanza. Daños severos alcanzan nuestras costillas a estribor, y la santa patrona llora por su cadera, mientras traga sal y peces de la líquida planicie embravecida.

Como se precisa hemos recostado a nuestra bella patrona sobre babor y sanamos. Sanamos según preferiría no hacerlo en aguas bajas, sin carenas ni hacer fondos. Quilla en las rocas y nos mecen las aguas. Tememos alcance a traición de gran pez verde militar, con solo protección de bajamar y rocas a nuestro sur.

Himnos y bailes nos recuerdan la libertad y Samarkanda según espíritu verdadero y no sometido, que a esa oficina seiscientos dos, y sus acacias callejeras que añoro para suerte de amores que recitan: me quiere mucho poquito y nada; recuerdo, de tiempos idos y niñez antigua. En estas aguas atlánticas lejanas con madera en el ojo, y piernas que siempre persiguen amores locos en los labios rojos de mi Arabelle Violette; sabido es que en el gran pez de carne metálica en cabina cuatro y oficiales bebe ron y bourbon venenoso de Tennessee Horatio Bennett y sus secuaces antiguos, que a destiempo navegaron ansiosos esta Santa Adelaida en misión pirata.

Digo que se ha reparado según única madera posible, la herida de la cadera, con la portañola de estribor a popa y la puerta de la santabárbara por fuera y que parece buque con puerta de mampara. Diríase que su almirante saldría a recibir visitas amables por la herida más no hay otra madera por escasa arboleda en este mar y solo presencia de alga atlántica y refalosa o resfalosa o resbalosa de resbalar o resfalar o refalar todo lo cual mucho es falso y sólo se dice de la cultura en Chile que refalosa o resfalosa fue baile que se bailaba mucho resbalando los pies. Es de ahí que he pensado en este adjetivo y sus derivados cultos o coloquiales y suena bastante más liso si resbala que si resfala caso en que parece ser más áspero según se oye. Pregunto entonces: ¿Es este lenguaje degradado? ¿No vale una cultura que no adopta sus modos callejeros? y por lo tanto: ¿Merece su proscripción, y ha de ser remplazado o reemplazado por otro y global para alegría económico tecnológica y financiera de los futuros y de los imperios? Responde que todos esos son argumentos refalosos, o resbalosos, o resfalosos, o suavemente deslizantes a la degradación del humano ser en un sólo maquinismo trópico o tactista. Sigo: Reparada la herida en estribor, cuando la hora retumbante del reloj da las primeras luces de madrugada y una cinta tintineante aparece en el oriente atlántico, el pequeño bote y me refiero a embarcación marina de dimensión breve, empujado por remos para transporte de quienes lo mueven en superficie liquida ya sea salada o insípida, y no al brinco que da un objeto al golpear una superficie lisa o desigual o de caprichosa forma, que sería otro tipo de bote que proviene del verbo botar, ni tampoco a pequeño recipiente de variable dimensión, casi siempre de lata que se usa para almacenar aceite, jugo o zumo de fruta, o cualquier líquido de sabor agradable para alimento o placer, y también peces o bichos de mar destinados a nutrición humana o de mascota casera, y otros enseres que producen satisfacción culinaria, y también úsase como recipiente de basura según tamaño. Retomo: El pequeño bote de mar, tripulado por dos avezados marinos, a saber Elsan Chez y otro a su orden y aspirante a cófrade grumete, se han dirigido a tierra a solicitar socorro para poner a nuestra Santa de mar y libertad, en disposición de continuar su misión hacia la embocadura del San Lorenzo, y búsqueda del Pacífico océano a través del mítico paso del norte, y enseñando a las gentes el evangelio de la verdadera libertad ante el bárbaro intento de globalizar y desaparecer el pensamiento en diferentes formas, lenguas y palabras, que de suyo son riqueza y englobar empobrece.

Siendo como sucedió en precisión, la hora en que el maldito pez Nebraska asoma su lomo verde y largo ojo de cíclope fálico, cuatro leguas al weste de nuestra posición, tres velerillos de la Escocia del mundo nuevo atoan nuestra carabela poniéndola en movimiento hacia Clark's Harbour para reparación definitiva. Por la puerta mampara de la Santa Adelaida se cuelan algunos rayos de sol que nace, y por su umbral entran pequeños peces que no desean visitarnos. Sin embargo estos tenues flujos son tan breves que no alumbran ni inundan, sino sólo inquietan mi mirada de palo labrado, color avellana.

Siendo las luces que barren la cubierta del oro celeste, mantenemos la emisora libre en transmisión cultural: Poemas y canciones en las lenguas aborrecidas del caudillo del nuevo imperio, mal universal y abuso Frank O. Whistle, y proscritas según ley que no obliga pero se acata o reprime por la fuerza de la amistad duradera: ¡Damn ya foquin pito!. El día de desastre que no fue suyo desde este y mensaje y bitácora todo cumplido me sentaré en el castillo de popa con un pichuncho helado y amores tormentosos;

Reff Dumango
Almirante de la Resistencia


Samarkanda, oficina seiscientos dos desde misión actual y recibo de su informe.

Se ha tomado debida y lamentable nota de daños a lo que se dice, por requerido lo que sigue, dos puntos anótese pues:

Si la carabela insignia ha de tener puerta mampara, que mira a la mar océana, considérese que la nueva dirección de la embarcación sería en la Avenida del Mar. Comuníquese y publíquese en medio oficial según requerimiento legislativo, y ejecútese.

Otro considerando y se dice segundo a saber dos puntos y aparte.

Misión a cumplir y utopía para almirante Dumango, navegando tras las aguas de la fantasía y el ideal. Nada real o verdadero puede tener sustancia sino valor deseable como se requiere, y sólo influir ánimo al amigo, desazón al enemigo, lipiria al que no entiende y piensa con gravedad y peso que conoce y no tiene más camino que gris. Mantendrá por lo tanto y según este plan severo, nuestra insigne nave en el curso de la dialéctica subliminal, y persistente línea bordeando las empatías y nunca lógicas ni impuestas razones por superioridades de orígenes o sustentos, sino desde la inferior conciencia, segura del es mejor así y bien que me cae.

Más, muy querido y respetado caudillo de la revolución y el cambio para bien y aunar voluntad en el juego del pensar, deberá de cualquier modo y no olvidar, que navegará más que las aguas oceánicas, las de la luz de la conciencia, las de la fantasía, y las de los deseos y utopías, pero siempre a diez minutos de tiempo del presente real, ahí donde sólo se es visible con el ojo de palo o de la verdadera amistad, del juego, y el sueño. Mantendrá nuestra nave amada carabela Santa Adelaida en ese rumbo y distancia total, sin acercar o alejar, o que en modo alguno evitará ningún peligro, dará ninguna ventaja sino al contrario y se considera que es más peligroso, más posible más y más verdadero aunque en ámbitos rectamente insólitos. Sobre todo, almirante caudillo, deberá ser su herramienta en esta misión, todo lo insólito e imposible, más allá de consideración.

Especial cuidado tendrá usted en mantener la puerta mampara preparada, limpia, con campanilla y timbre de modo que por ella entre toda visita ilustre, deseable, interesante y de puro corazón, pero a su vez y de ese mismo modo, ha de considerarse esta puerta se mantenga vigilada y cuidada, de manera que permanezca umbría y cerrada con pestillo, aldaba y candado. Así pues tómese las medidas según se acostumbraba en Limache, Olmué, y Quillota. Tres quillay sandía seis.

Tercer otrosí, más aun se solicita como en adelante se detalla. Nómbrese desde ya a la Escocia del nuevo mundo llena de simpatías y gracias por auxilio recibido. Más: Nunca confundir su idioma con enemigo sino imposición y adopción idiota de cualquier idioma que sea ajeno e invasivo por imposición ya sea subrepticia o forzada. Ajeniza y degrada el sentido de cultura y es concepto. Considere también incluir ingles en situación tal como Tony Bennett de nombre verdadero Antonio Benedetto y origen ancestral latino y nada sanguíneo con enemigos y sarpullidos del señor capitán del Nebraska Horatio Bennett, grueso odioso y de sebo. Retómase: El inglés es bello cuando Tony Bennett canta:

The lovelyness of Paris seems somehow sadly gay
the glory that was Rome is of another day
I've been terribly alone and forgotten in Manhattan
I'm going' home to my city by the bay.

I left my heart in San Francisco
high on a hill it calls to me
To be where little cable cars
climb halfway to the stars
the morning fog may chill the air
I don't care...

My love waits there in San Francisco
above the blue and windy sea
when I come home to you San Francisco
your golden sun will shine for me.

Por ésto y más se recomienda, una vez alcanzado el mar de paz, bajar su costa y visitar la bella California, los teleféricos de San Francisco y beber con el espíritu y alma la maravilla y fantasía que en esa ciudad se puede. Cantar inglés cuando este sea culto y más.

Según se pide y se dice se tendrá presente en toda instancia Dumango, sin rebeldía ni pasión alguna que cualquiera que tenga ancho corazón es cófrade de ese Santa Adelaida, o cualquiera que vea sin maravilla, o con ojo envidioso, corazón verde, espíritu seco o pasmo de ánimo, deberá ser desclasificado, borrado con corrector líquido del río ancho del olvido y nunca repuesto en los anales de la revolución como se acordó bajo el árbol añoso, sobre el libro sincero, en la canción verdadera, en el alegre despertar, y la lúdica mañana.

Como se requiere, archívese, publíquese y cúmplase con la bendición emérita de oficina seiscientos dos y se ve claro que hay timbre y firma y estuve presente. Lo digo:

Gran Oficial Caudillo (s)
Oficina Seiscientos dos
Para beneficio y alegría
Revolución y fantasía

Samarkanda en todo tiempo y hora esto y aquello, según se requiere. Quillayes y Araucarias.

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