Kepa Uriberri
La revolución en Samarkanda


El primer testimonio

Como rola a fojas húmedas y amarillas, sobre las que ya ha crecido algo de musgo ribereño, de aquel que usaron los chochone para alucinar en sus bailes rituales, considérese incluso verde los testimonios aquí establecidos como fe verídica de sucesos que se aviene en establecer para el juicio del cófrade siete cuatro siete diez raya tres Satam Lúar, por sustracción malévola de material de cultura en discos compactos y papel rudo o fino con tapa dura o blanda, de las dependencias y propiedad de la revolución de Samarkanda, sobre la carabela Santa Adelaida.

Comparecen por el acusado, él mismo, su abogado cófrade vigía en puesto nido de cuervo, que asegura que si no es defensor de oficio, al menos observa bastante llegando a ver, a lo menos haciendo un esfuerzo, anclados al centro del mar de Aral, y con atmósfera limpia, sin exagerar hasta las estepas de Manchuria, donde Sarmiento y su férrea cabeza, establecieron su primer campamento, y encuéntrase en ese lugar erigido monumento estatua, con caca de pajarito. Por la parte acusadora comparece el señor almirante cófrade cero seis raya ka capitán de la presente carabela Santa Adelaida señor Reff Dumango Labrador y Nauta, la fiscalía cita en la persona de mérito y verdugo de azote y cuelga no se menciona por requerir encapuchamiento a modo de evitar represalias y santo y bueno como se dice. En adelante el cófrade fiscal. Escribano por su pericia y exacto relato en poesía o prosa, y siempre atento al salto de la liebre, cófrade treinta y tres Leugim Zanchés, con uso de espejuelos o soleujepse. Se acepta punto. En adelante El escribano dícese. Comparecen testigos de cargo y descargo, nuevos y antiguos, respetables y no. Total seis, como se precisa se enumera dos puntos digo:

Cófrade que habla gaélico según se entiende de nombre Turpin McAuliffe, cofrade Aramijo Redoles de patrulla de aseo de cubierta de proa bajo el trinquete, radiocontrolador antes subrogante y ahora interino, bibliotecaria de ojos marinos y voz ligeramente ronca con medallita de Lourdes, en adelante Medallita de Lourdes, guardián de abordaje y cubierta del segundo turno, conocido como el Caremorsa, en adelante Caremorsa; y la señorita Arabelle Violette, en adelante la Odalisca.

Testimonio jurado por el mar Adriático del hombre que habla gaélico, en gaélico y con interpretación de la interprete ad hoc, Arabelle Violette. Consultado el testigo si habla castellano dos puntos comillas niega con la cabeza. "¿Y lo entiende?" insiste esta corte presente y con autoridad de interrogar. El testigo responde en gaélico y mueve la cabeza dos puntos digo con precisión comillas niega. Se interroga a la intérprete si habla o entiende gaélico, a lo que responde en gaélico, que el hombre que habla gaélico no entendió, que no; que no habla ni entiende gaélico, pero si tamerlénido del sur. Se le interroga si es similar parecido o idéntico. A todas las opciones: No. Pero es muy similar al Samarkandí y al uzbequistano. Esta corte pregunta textual dos puntos entre comillas: "¿El gaélico?". Respuesta precisa y sin dudas: "No. El tamerlénido". La corte acepta esta declaración y rola en fojas y fojas al final punto tercero acápite. Insístese: "¿Cómo, si no habla ni entiende gaélico, puede ser intérprete del hombre que habla gaélico?". La odalisca procede a responder no sin rubor dos puntos, como se indica textual entre comillas: "Por las señas, y porque leo sus labios, y además", y aquí el rubor se hace aun más intenso, lo que rola en acápite al margen en fojas pertinentes. Continuo: "porque creo que ya lo amo". Se acepta y se cree todo. Queda inserto en nota al pie.

Se establece con claridad que el almirante Reff Dumango Labrador y Nauta, caudillo de la revolución de Samarkanda, en este punto golpea la mesa de la acusación y protesta. "¡Denegada!". "¿Causa?". "El acusador coqueteaba con Madame La Alcaldesse de mer et riviere, y nadie dijo nada. Esta corte se hace eco de ley pareja". Punto se sanja, con cuesco y sentencia: Listo el pescado, frito y asado, cocido y pelado ¡A tomar desayuno!. Se sirve sin abandonar la corte, refrigerios y refrigerios analcohólicos.

Reposición, dos puntos: Se interroga.
"Señor McAuliffe, Turpin; es usted conocido como el hombre que habla gaélico". Rola en fojas apropiadas según respuesta y traducción es fe: "Sí".
Esta corte pregunta: "¿Conoce usted al acusado?". Respuesta según se sabe: "Sí". Pregunta de la corte: "¿Cómo lo conoció?". Respuesta: "Fui a la sala de control a pedir que jamás fueren a tocar God Save the Queen". La corte dice "Expláyese". Respuesta: "¡Eeeeh!". Se insiste: "¡Diga cosas!". Respuesta: "¡Eeehh!". La corte: "Diga al testigo si había alguien más cuando se conocieron" dirigiéndose a la intérprete. La interprete: "¿Había alguien más cuando conoció al acusado?", pero en supuesto gaélico y señas que parecían eróticas y hacían enojar al Almirante, cuyas protestas sólo se denegaban sin más, por lo que su ojo de palo vibraba amenazante. Respuesta en gaélico no se inscribe por falta de conocimiento. Transcripción en castellano, según la intérprete, y lectura de labios: "No". La corte: "Relate si vio al acusado sustrayendo material desde la oficina de radiooperación, o si supo de sus supuestos e inconvenientes escarceos con la signada en este proceso como Medallita de Lourdes, con fines aviesos de robar material de la biblioteca de la nave". La intérprete: "¿Me repite por favor?". La corte repite. La intérprete en supuesto gaélico: "Relate si vio al acusado sustrayendo material desde la oficina de radioperación, o si supo de sus supuestos e inconvenientes escarceos con la signada en este proceso como Medallita de Lourdes, con fines aviesos de robar material de la biblioteca de la nave". Respuesta del testigo: Irreproducible. La intérprete, sonriendo culpable: "Un momentito por favor" dirigiéndose a la corte. Ahora al testigo en supuesto gaélico: "Me repite por favor". El testigo: Irreproducible, nuevamente. El testigo y la intérprete ríen y se dan ligeros manotoncitos. El almirante protesta, y la corte rechaza la protesta. El testigo y la intérprete continúan conversando, supuestamente en gaélico, excepto cuando la intérprete le dice "¡Ay no! Tontoooo". El testigo, de todos modos lanza un manotoncito a la interprete, que ella alcanza, llena de risas, a esquivar. La corte se impacienta y amonesta a ambos. La intérprete traduce: "No. No vi, pero me pareció ver flotar varias cajas de discos compactos en el mar Atlántico, por estribor, cerca de la tronera que da a la cabina de radioperación. En cuanto a la Medallita de Lourdes, es sabido y notorio que el señor Satam Lúar la pretendía con fines aviesos. Siempre que iba a la biblioteca el señor Lúar estaba ahí entre canción y canción, lanzando las manos a sus pechos así". La odalisca pide al acusado que repita el gesto que vio de Satam Lúar, y como ella se comió una mata de filodendros. El testigo acaricia, lujurioso, los senos de la intérprete; ella ríe; el almirante protesta, y la corte dice: "¡No ha lugar!. El testigo puede retirarse". La defensa protesta, pide interrogar, pero la corte se opone. Establece y es fe, según rola en fojas más o fojas menos, dos puntos comillas dice: "Dada la dificultad y protestas del capitán de la nave insignia Santa Adelaida partícipe y héroes ambos de nuestra bienamada revolución de Samarkanda, y visto la objetividad, en modo alguno interpretativa del testigo, y clara para la acusación, se deniega la solicitud de contra pregunta". El capitán, aliviado, solicita que se releve a la intérprete de su interpretación, que ella continúa, tomada de las manos, y mirándose a los fríos ojos gaélicos con McAuliffe. La corte accede, el almirante Dumango Labrador e Nauta retira a la odalisca de su oficio de un tirón violento, y hace desocupar el podio de los testigos. La cofradía de guardia retira al hombre que habla gaélico y esta corte pide orden. No hay. Se decide levantar la sesión, según se establece.

Es fe. Hay timbre y sello. Firmas ilegibles. El hombre que habla gaélico no conoce el idioma y se le permite firmar con una cruz. Ilegible. Archívese según procede y numérese.

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